
No se trata de una recompensa monetaria ni de un tesoro abandonado por los piratas. Ellas, todas al unísono, hablan de la fe. Ese es el verdadero motivo de su peregrinación. Son catorce mujeres que, ayer, se lanzaron al Camino de Santiago desde O Cebreiro. Aunque hunden sus raíces en distintos puntos del globo, todas tienen ahora algún tipo de relación con el centro cultural Geidorf (Graz, Austria) y, en este caso, están comandadas por la gallega Margot García, una emigrante de Mondariz que lleva ya una buena parte de su vida afincada en el país centroeuropeo.
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